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>>ABANICOSan José, Costa Rica, Viernes 16 de mayo de 2008, 21:14:27.


• Se les ha enseñado a no mostrar sus sentimientos

Varones creen afianzar su hombría a través de la fuerza

• Algunos sienten frustración por diversas razones y eso les conduce a la violencia.

Angie López Arias
alopez@prensalibre.co.cr
Foto: Photos.com

El hombre demuestra su poder a través de la fuerza, el ejercicio excesivo es una forma de demostrar que es fuerte y poderoso.
Se muestran seguros de sí mismos, fuertes y valientes, pero en el fondo muchos varones recurren a esa imagen como una coraza para esconder la frustración que sienten por diversas razones.

Y es que, lamentablemente, a los hombres se les ha enseñado a no llorar, a no expresar sus sentimientos y a ser duros en su manera de actuar, por eso en ocasiones proyectan una personalidad que en realidad no tienen porque solo buscan aparentar ante los demás.

Según explicó el psicólogo especialista en el tema, Carlos Alvarado, la socialización masculina clásica es la que se construye sobre tres bases que son la de ser procreador, proveedor y heterosexual, es por esta razón que la población masculina gira en probar esos tres elementos.

“Eso produce frustración y carencia de recursos afectivos porque no expresan sus sentimientos por lo que se caracterizan por insensibilidad humana, pero lo que no se expresa no quiere decir que se deje de sentir, aunque lo manifiestan de otras formas”, manifestó Alvarado.

Pocas alternativas

Para el especialista, la situación empeora cuando por no poder poner en palabras algún sentimiento se actúa, eso hace que el cuerpo somatice pues lo que no se hace de forma conciente sale de alguna manera expresándose con síntomas físicos, en algunos casos graves.

El psicólogo indicó que el hombre que no ejerce la violencia es muy descalificado por la sociedad, el problema es que cuenta con pocas alternativas porque si no es macho, es un cobarde, es decir, la misma colectividad impulsa al hombre a mostrar su hombría de diferentes maneras.

“El hombre que llora es presentado como un ridículo, si se ve a un varón que cambia pañales se le considera dominado por su mujer porque socialmente no se reconoce la ternura. La sexualidad es un medio para mostrar la masculinidad y no como tal”, aseveró también el investigador.

La masculinidad está marcada desde lo poderoso y por eso los hombres buscan mostrar ese poder, la frustración por tanto, conduce a la violencia que pueden expresar de dos maneras: ejercida hacia fuera, que es contra las mujeres principalmente, y hacia adentro que es cuando emprenden un castigo contra su propio cuerpo. Los números de femicidios hablan por sí solos sobre la violencia que ejercen algunos hombres contra la población femenina.

Excesos

Un castigo al cuerpo puede ser la vigorexia, que es la adicción al ejercicio y que consiste en un trastorno en el cual realizan prácticas físicas con excesivo fanatismo poniendo a prueba la condición del cuerpo, lo cual es peligroso.

“El fin es castigar al cuerpo para obtener el deseado, tiene como función restituir la herida al ego o autoestima a través de la fantasía que nos hace sentir poderosos. Esto pasa luego a los Ipods, celulares y lo último en tecnología para tener poder también”, dijo Alvarado. Además, los que tienen poder adquisitivo también creen tener el poder con carros lujosos, motos y en general, cosas materiales costosas.

Parte del programa también es que algunos hombres, principalmente jóvenes, tienen una distorsión de su cuerpo pues quieren tener la corpulencia que creen que las mujeres desean ver en ellos, lo cual es erróneo.

“El problema es que creen que solo hay un modelo de belleza cuando en realidad hay tantos modelos como personas existen. Los que hacen pesas se ven delgados aunque estén bien”, sentenció.

Transición

Alvarado considera que la masculinidad está en un proceso de transición porque han ido apareciendo paulatinamente otros modelos de masculinidad, por ejemplo ahora los hombres tratan de adentrarse más en las tareas de la familia compartiendo con la pareja las responsabilidades del hogar.

Sin embargo, la dificultad es para los jóvenes pues según Alvarado, esta población se está quedando sin modelos, lo que les genera mucha ansiedad; esa falta de modelos hace que el joven flaquee en estructuras de personalidad, lo importante para evitar la situación es trabajar con los varones desde pequeños. “Trabajar con los hombres es importante desde pequeños, trabajar desde lo saludable o en la construcción de posibilidades de modelos más flexibles que incluyan lo emocional. El hombre y la mujer fomentan esa masculinidad a través de las familias”, aseguró Alvarado.

El psicólogo recomendó a los padres de familia reflexionar con sus hijos, desarrollar la criticidad y conversar sobre los mitos que impone la sociedad y que resultan nocivos para la salud emocional de los varones, sobre todo adolescentes.

La construcción de la masculinidad inicia desde niños, por lo cual los padres deben analizar con ellos los modelos de masculinidad existentes, el objetivo es no encasillarlos y olvidar la invención de que los hombres no deben llorar ni expresar sus sentimientos.





 



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