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>>OPINIÓNSan José, Costa Rica, Viernes 16 de mayo de 2008, 21:23:01.


Editorial

Un nuevo giro en EE.UU.

El anuncio del ex senador John Edwards en el sentido de apoyar la candidatura presidencial demócrata del senador Barack Obama, le ha dado un giro total a la contienda interna dentro de esa agrupación, de cara a las elecciones de noviembre próximo.

Edwards se había mantenido por mucho tiempo en la contienda, pese a que tras haber arrancado con un claro favoritismo, desde el inicio mostró un bajísimo nivel de apoyo en las primarias. Esto, de alguna manera refleja que algunos aspirantes pueden ser más mediáticos que otros, y que las contiendas no son realmente tales hasta que estén en proceso.

Pero, al margen de este tema, el hecho de que se haya dado una división tan fuerte entre los aspirantes Barack Obama y Hillary Clinton, llevó a algunos analistas a plantear la posibilidad de que en algún momento un tercer candidato pudiese aparecer en escena para resolver el dilema. Y en ese contexto, precisamente apuntaban a Edwards.

Este tipo de salidas se pueden dar en la política de Estados Unidos, donde las elecciones no son directas y, por tanto, los electores no tienen un verdadero control sobre los procesos eleccionarios. Más bien, son los delegados que aquellos escogen, los que finalmente eligen quiénes han de ocupar las nominaciones o los puestos públicos correspondientes.

De hecho, en la historia muy reciente está el caso del presidente George W. Bush, quien accedió a ese cargo con menos votos del aspirante demócrata al que derrotó en una elección en la que, además, el que gana un Estado obtiene todos los colegios electorales en disputa, lo cual le quita la proporcionalidad al asunto.

En el proceso interno de los demócratas se impone esa proporcionalidad en la distribución de los delegados, pero no es obligación de estos respaldar al candidato por el cual fueron electos originalmente. Además, están en escena los delegados con poderes especiales, llamados “súper numerarios”, que pueden inclinar en definitiva la balanza.

En todo caso, tras el anuncio de Edwards, es claro que Obama ha dado el paso más sólido de las últimas semanas hacia la nominación presidencial demócrata. Y a partir de esto, el mundo se prepara para ver un atípico proceso electoral en Estados Unidos, en el que por primera vez un hombre de raza negra estará en la disputa directa por el cargo político de mayor relevancia en ese país. En otros momentos algunos han pretendido la nominación, pero no han llegado lejos, lo que le da esa particularidad a esta elección.

Y, el anuncio de Edwards también condimenta el tema de racismo, pues este era respaldado por los sectores más radicales dentro del partido Demócrata.

Todos estos elementos crean un cuadro muy interesante frente al cual solo el tiempo irá arrojando luces. Y no cabe ninguna duda de que la democracia de Estados Unidos estará ahora bajo la lupa entre los propios ciudadanos de ese país y ante el mundo entero.





 



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