Fundada en los tiempos cuando cuando los puestos en el Gobierno no eran tan deseados como que para ellos concursaran un total de más de 2 mil personas.

De dichos y otros pienses
por Ricardo Dávila B.
qdDg.
Se quedó enjuagado y sin beber
La saca de guaro de la que
anteriormente hemos hablado, tiene
anécdotas encantadoras.
Como la ubicación y puesta
en marcha de una “saca de guaro”
con su parafegfmalia, requería de
cierto grado de ocultamiento y
a la vez, poder contar con agua para
que funcionara el “alambique”,
los mejores lugares se encontraron
cerca de los riachuelos, en la cuencas
boscosas para permitirse la fuga
en caso de apremio de la gente del
“resguardo fiscal”.
Cuéntase que en cierta ocasión
en que un amigo del contrabandista
probaba las pirmeras gotas que
salían (guaro de cabeza) del destilado,
apareció la Ley y “patitas para que
las quiero”.
Contando este episodio el amigo
que estuvo en “alitas de cucaracha”
de caer, se quejaba de cómo
“se quedó enjuagado y sin beber”.
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