• Otros países de América Latina también se incluyen en línea de crédito
BID podría mitigar alza en precio de los alimentos en Costa Rica
• Crisis revertiría cinco años de avances en lucha contra la pobreza
María Siu Lanzas
msiu@prensalibre.co.cr
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El ministro de Hacienda, Guillermo Zúñiga, participó de una reunión con el presidente del BID, Luis Alberto Moreno, en la que se recomendó incentivar la agricultura mediante asistencia técnica, acceso al crédito y mejoras de infraestructura.
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El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) anunció ayer que está gestionando una línea de crédito de $500 millones, que incluye a Costa Rica, para ayudar a mitigar el impacto social y económico que la crisis alimentaria está teniendo en la región latinoamericana y el Caribe.
El ministro de Hacienda de Costa Rica y presidente del Consejo de Secretarios de Finanzas y Ministros de Hacienda de Centroamérica, Panamá y República Dominicana (Cosefim), Guillermo Zúñiga, dijo que no hay duda alguna de que la situación que está ocurriendo en materia alimentaria impacta más a las economías del istmo.
“Afecta más a Centroamérica que a otros países, porque nosotros somos importadores de combustibles, pero además el hecho de que hayamos aprovechado una reunión de ayer (lunes) con los Ministros de Hacienda y Secretarios de Finanzas de Centroamérica y aprovecháramos para ampliar a una reunión mayor donde hay responsables de las políticas sociales y del sector agropecuario, me parece importante porque se va a reflejar la naturaleza compleja y global que tiene el fenómeno al cual nos estamos enfrentando en este momento”, dijo Zúñiga.
El Ministro participó ayer en el BID del anuncio del préstamo, en el que también estaban presentes los representantes de El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana.
LA PRENSA LIBRE intentó conversar con Zúñiga ayer, para saber si Costa Rica estaría interesada en beneficiarse de está línea de crédito, pero no fue posible al cierre de edición.
La línea de crédito, que se espera sea aprobada por el Directorio Ejecutivo del BID en los próximos días, contará con un proceso de aprobación de trámite acelerado. Está podrá ser usada por los gobiernos de la región para reforzar sus redes de protección social, como son los programas de transferencias monetarias condicionales para familias pobres, o para mejorar sus políticas sociales.
“El riesgo que enfrenta la región es muy concreto,” dijo ayer el presidente del BID, Luis Alberto Moreno. “De no hacer nada ahora, podríamos perder el terreno ganado en la lucha contra la pobreza en los últimos cinco años”, añadió.
Desde enero de 2006 hasta marzo de este año, el precio de los alimentos a nivel global ha aumentado en promedio un 68 por ciento. El aumento ha sido particularmente agudo para alimentos de consumo básico como el maíz, que subió 128% en dicho período, el arroz, cuyo precio se duplicó, y el trigo, que aumentó 163%.
“La buena noticia es que la totalidad del impacto del alza en los precios externos se tarda en traspasarse a los mercados domésticos. En ese interino la región tiene una ventana de oportunidad para adoptar medidas que protejan a los más vulnerables y ofrezcan incentivos para una mayor producción nacional de alimentos. La región debe aprovechar esta ventana de tiempo como una oportunidad para desarrollar más y mejorar la competitividad del sector agrícola”, comentó Moreno.
También explicó que los alimentos constituyen el rubro en que más gastan los hogares pobres, y que si los gobiernos no toman medidas mitigantes, el efecto podría ser especialmente grave para los habitantes de Centroamérica, el Caribe y otros países que dependen en gran medida del alimento importado.
Según el BID, el decil más pobre de la población destina el 37% de su presupuesto familiar a los alimentos en Costa Rica, por ejemplo, y hasta un 84% en Honduras.
Un incremento sostenido del 30% en seis de los productos de consumo básico, como por ejemplo harina, maíz, carne, soya, azúcar y arroz, significaría que por lo menos 26 millones de personas en América Latina y el Caribe caerían nuevamente en la pobreza extrema, según estimaciones del BID.
Entre las medidas recomendadas por Moreno para evitar este tipo de escenarios extremos, está el aprovechar los programas existentes de subsidios condicionales y el implementarlos en aquellos países donde aún no existen.
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