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>>OPINIÓNSan José, Costa Rica, Sábado 15 de noviembre de 2008, 08:19:02.


Deserción estudiantil

Gerardo Barboza
www.englishincostarica.org

Recientemente, La PRENSA LIBRE reportó las estadísticas sobre la deserción de los estudiantes que acudían al Sistema Educativo Público. En los artículos, así como en el editorial del sábado 8 de noviembre, se comunicó que más de 20 mil estudiantes dejaron las aulas. Más de 20 mil seres humanos que, junto con sus familias, de buena fe, creyeron que obtendrían una educación de calidad que les permitiría, a la vez, una mejor calidad de vida. No obstante, una vez más, quienes deciden sobre la educación costarricense les fallaron. Cobijan su responsabilidad con que al menos "hay una tendencia a la baja", como si se tratara de acciones en el mercado de valores. Utilizan metáforas absurdas como aquella de "los ganchos" con los que pretenden disminuir la deserción estudiantil. Esas metáforas, además de masculladas y absurdas, suponen a los estudiantes "enganchados" como carnadas en los experimentos que realizan los "expertos" con base en la heurística que los gobierna. ¡Qué más evidencia que la de recurrir a "ganchos" para saber que los programas de estudio no sirven; no se fundamentan en investigación científica rigurosa! Para ellos, todo está bien con esos programas, que solo fomentan el instruccionismo al que son sometidos los educadores y que transmiten a los educandos la apatía que provoca la deserción que el país en general padece. ¿Cómo pueden ser "ganchos" lo que por obligación deben proveer a los estudiantes: música, arte, deportes?
La educación a través de los tiempos se ha nutrido, entre otras, de la filosofía, la historia, la sociología, la economía, la antropología, y la psicología. Teóricos como Piaget, Vygotsky, Dewey, Kohlberg, Sternberg, Garner, Bloom, Ausubel, Freire –amplíe usted la lista– se han caracterizado, sin importar el momento histórico en el que han desarrollado sus trabajos, en la utilización del método científico. ¿Con qué autoridad no se utiliza el método científico, precisamente, en la entidad en la que éste debe ser su fundamento? ¿Quiénes son los que están ahí, reciclados gobierno tras gobierno, repetidores de la teoría de moda, sin entenderla, que llenan los programas de estudio con collages de referencias bibliográficas de autores, pero que, en la práctica, no logran nada, más que la triste deserción de los estudiantes? ¿Qué se han creído que son para pisotear el trabajo científico de esos autores? ¿Cuáles son los trabajos científicos de aquellos que produjeron esa deserción estudiantil? ¿Cuáles son los resultados tangibles desde que se instauró, para estar a la moda, la Política Constructivista en el MEP? Eso sí, partiendo del supuesto de que entendieron qué significa "constructivismo" en educación.

La intuición los enceguece, enmudece y les crea sordera aguda; excepto cuando alguna agencia, con el cuento de la "competitividad", les dice qué es lo que deben hacer en la educación formal y técnica y, obedientes y modosos, modifican las estructuras educativas del país. Su intuición se refleja en frases como "lo que se debe hacer es…" ¿Según quién? ¿Con base en qué? Mientras –de manera etnocéntrica– los pocos que se reciclan, gobierno tras gobierno, "hacen que hacen" en encerronas de "luminarias concentradas", los años pasan y la deserción estudiantil es continua, con estadísticas que demuestran una "mejoría" en el "bear market" estudiantil. ¿Cuál es la confiabilidad de esas estadísticas? ¿Surgieron de instrumentos similares a aquel en el que "fundamentaron" el mal llamado "diagnóstico" a los docentes en inglés? ¿Resultados sesgados? ¿Tenemos que agradecerles porque bajó la deserción estudiantil? ¿O es que ya empiezan a encuadrar los "logros" de la gestión? Lo curioso del caso es que para ese "gran diagnóstico" en inglés sí se pudieron conseguir recursos económicos. Para un plan nacional de inglés infundado –made in Costa Rica?– sí hay platica para clases conductistas con maquillaje constructivista. Para financiar el diseño de planes curriculares nuevos en ciertas materias –¿con criterio científico o con base en modelitos curriculares abstractos?–, también hubo dinero. Para campos pagados en los que se exigen "argumentos" a los diputados en razón del subsidio a los colegios privados, sí hay plata, pero no para brindar los "argumentos" que sustentan los planes de planes que se les ocurran. Para cualquier otra cosa sí hay plata, menos para pupitres, para construir escuelas y colegios, para sustituir a las bibliotecas por centros de recursos para el conocimiento, para hacer investigación científica rigurosa e independiente.

Es el siglo XXI, el de los avances científicos y tecnológicos. ¿Cuándo va a iniciar el MEP a fundamentar sus programas de estudio y sus políticas educativas en investigación científica rigurosa, y no en bacheos y "ganchos", en planes infundados, o en los experimentos de unos pocos? ¿Así es la estrategia para lograr una sociedad del conocimiento? ¿O es la estrategia para un subdesarrollo sostenible?





 



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