• Es un fuerte golpe emocional
Padres deben disminuir impacto de divorcio en niños
• Los pequeños experimentan sentimientos de tristeza, enojo y culpa
Angie López Arias
alopez@prensalibre.co.cr
Foto: Photos.com
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Los niños siempre sufren cuando enfrentan el divorcio de sus padres.
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El divorcio es siempre un fuerte golpe emocional para los niños, pues de momento no entienden lo que sucede, pero luego experimentan diversos sentimientos negativos como la tristeza, el enojo e incluso la culpa, ya que piensan que por ellos es que mamá y papá se separan.
Este es un tema muy complejo, pero que, si es bien manejado, se puede superar sin problema, sin embargo todo depende de los padres, ya que son quienes deben explicarle a sus hijos lo que ocurre con total sinceridad y siempre indicarles que aunque entre sí tengan problemas, el amor por ellos no va a cambiar nunca.
Por ser una situación tan difícil para toda la familia se requiere la guía u orientación de un profesional que aconseje sobre cuál es la mejor manera de actuar, por esa razón el psicólogo, Eisen Ríos, desarrollará este martes la charla “Como reducir el impacto del divorcio en los niños”, en los altos de la Librería Universal en Plaza Atlantis, Escazú, de 7 p.m. a 9 p.m. “Los padres tienen que ver el divorcio desde la perspectiva del niño; comprender qué es lo que siente, qué experimenta y cómo lo vive, y explicarle poco a poco que es lo que sucede porque cuando se está en un proceso de separación, el niño queda desubicado, ya que las condiciones habituales que tenía en niño cambian”, aseveró Ríos.
Desequilibrio
Ríos comentó que los niños pequeños deben tener rutinas muy bien establecidas para crear en ellos seguridad, pero en una situación de divorcio esas rutinas se ven muy alteradas, lo cual crea en ellos un desequilibrio emocional muy fuerte y por tanto su estado anímico cambia.
“En medio de un divorcio las rutinas del niño se ven alteradas, en ocasiones ve gritos, violencia y por eso capta lo que está sucediendo, la forma en que entiende el niño va evolucionando y capta más, incluso si la situación no es manifiesta porque percibe lo que ocurre”, indicó el psicólogo.
Cuando percibe que algo extraño está sucediendo en casa, el pequeño sufre mucho, más aún cuando enfrenta la ausencia del padre o de la madre, en ese momento experimenta dolor, abandono, tristeza y enojo, lo cual marca su vida y toda su existencia, más aún si no es bien manejado.
“Los padres están muy preocupados por ellos, pero también por sus hijos, pero los sentimientos de ellos están altamente alterados y no pueden enfocarse tanto en lo que el niño está sintiendo. Al sentirse desconcertado, el niño busca respuestas porque se pregunta por qué mamá y papá ya no se quieren”, manifestó el psicólogo.
Culpas
Lo más preocupante es que el niño asume culpabilidades porque siente que sus padres se divorcian por su culpa, y es que la tendencia del ser humano es que interiorizan las cosas externas que suceden, sobre todo si son niños, pues no entienden bien que es lo que sucede en su entorno.
“Los niños se sienten desconcertados, desubicados, reaccionan con impotencia, lo cual se traduce en depresión porque reprimen sus sentimientos, lo cual es una causa importante de diversas patologías porque por dentro llevan el dolor o por el contrario, simplemente anulan sus sentimientos”, agregó el especialista.
Por esa razón el estado emocional del niño se ve seriamente afectado, pues los modelos y rutinas que tenía establecidos se derrumban, lo que impacta negativamente su comportamiento y sus relaciones afectivas, si no hay un tratamiento adecuado de los padres la situación se agrava.
“Deben decirle al niño que aunque se separen y rehagan sus vidas no le dejarán de amar, para ello tiene que encontrar un espacio de tregua y establecer una comunicación asertiva, pero lo que sucede es que los dos toman a los hijos como punta de pelea, les envenenan el alma y les desgracian la vida porque los ponen como mensajeros o espías”, señaló.
Respeto
Para el especialista es importante que ambos conversen con el niño sobre la situación y le recalquen que, si bien es cierto tienen problemas entre ellos siempre, estarán con él y que aunque estén dolidos seguirá siendo la persona más importante en sus vidas, de esta forma el impacto emocional es menor. Ríos dijo que también es importante que ambos se expresen con respeto ante el hijo, porque de lo contrario el dolor se acrecentará porque sufrirá al ver que mamá o papá trata mal al otro y eso le pondrá incluso en una situación incómoda de lealtad porque no sabrá si está bien escuchar comentarios negativos.
El psicólogo indicó que si el divorcio es bien manejado, el niño poco a poco cambiará de actitud podrá superar el duelo que ello implica, pero todo depende de la madurez emocional de los padres, de las circunstancias que haya de por medio y el proceso de adaptación a la nueva vida que tenga el niño.
“Los niños están en proceso de desarrollo y de aprendizaje y se les pone en una dura experiencia a la que no están preparados, en ese caso se está afectando la esencia de la persona de acuerdo al resto de la existencia”, recalcó.
Si desea más información sobre la charla puede llamar al 22 89 21 25.
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