• Alfonso Portillo se declara inocente y confía en que se aplicará justicia
Ex presidente de Guatemala se entrega a la Justicia
• Portillo se libra de prisión por corrupción y paga fianza ligada a proceso
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Un agente especial conduce al ex presidente guatemalteco Alfonso Portillo ante los tribunales de ciudad
Guatemala, luego de ser traslado desde México donde permanecía desde 2004. Portillo se entregó voluntariamente a la justicia que lo reclama por delitos de corrupción. (Foto: EFE)
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Guatemala (EFE).- El ex presidente de Guatemala Alfonso Portillo se hizo extraditar desde México a su país, donde se declaró inocente de los cargos de corrupción y quedó libre bajo fianza, lo que le permitió saldar en menos de siete horas una primera cuenta con la justicia que lo persigue desde hace cuatro años.
El juez Quinto de Primera Instancia Penal, Julio Shetumul, consideró que no existe peligro de fuga del acusado, porque él mismo se entregó a las autoridades mexicanas para que lo extraditaran a Guatemala.
Por esta razón, resolvió dejarlo en libertad condicional, previo pago de una fianza de 130 mil dólares, mientras se sigue el proceso en su contra.
Shetumul desestimó así las peticiones del fiscal contra la Corrupción, Omar Contreras, quien pidió la prisión preventiva del ex gobernante.
También de la representante de la
Procuraduría General de la Nación, Claudia Bracamonte, que solicitó una fianza de 120 millones de quetzales (unos 15,5 millones de dólares), cifra que se calcula malversó durante su administración.
Portillo, que gobernó Guatemala entre 2000 y 2004, es acusado por la Fiscalía de los delitos de peculado, abuso de autoridad y sustracción de unos 15,5 millones de dólares durante su Gobierno.
Desde febrero de 2004, cuando se inició el proceso penal en su contra, Portillo se refugió en México, y con el apoyo de un grupo de abogados de ese país, dio una larga batalla para evitar su captura y extradición a Guatemala.
El pasado 30 de enero, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) de México rechazó un recurso de amparo para evitar su extradición.
Portillo en libertad
En una rueda de prensa tras conocer la resolución, Portillo celebró la decisión del juez y destacó que le permitirá enfrentar con libertad este proceso, que, según él, “fue montado artificialmente” en su contra.
Indicó, igualmente, que se sentía “muy satisfecho” y aprovechó el momento para agradecer al pueblo, la solidaridad y el apoyo que le han dado durante los más de cuatro años de “persecución”.
Portillo manifestó que nunca negó que durante su Gobierno hubieran actos de corrupción, pero aclaró que no protegieron “a nadie y muchos funcionarios fueron a prisión”.
El político aseguró que una conocida familia del país que no identificó patrocinó la persecución en su contra, pero aclaró que no tiene “odio contra nadie”.
Agregó que, por ahora, solo piensa en terminar sus memorias para que se publiquen en febrero próximo y que no aspira a ningún cargo de elección popular, aunque adelantó que trabajará con el Frente Republicano Guatemalteco, partido dirigido por el general golpista José Efraín Ríos Montt, que lo llevó al poder en 2000.
Según el ex presidente, la Fiscalía guatemalteca se prestó a la “persecución despiadada e injusta” en su contra, e hizo un llamado a todas las fuerzas políticas guatemaltecas para que logren un acuerdo y se fortalezcan las instituciones públicas.
Explicó que decidió entregarse ahora a la justicia, porque si lo hubiese hecho durante el Gobierno de Óscar Berger (2004-2008) hubiera sido víctima de un “linchamiento”, ya que, según él, “presionaba y no respetó la independencia de poderes”.
La resolución judicial sostiene que Portillo no podrá salir de Guatemala mientras la Fiscalía no concluya la investigación en su contra, que tomará al menos seis meses, y tendrá que presentarse al tribunal todos los meses en cumplimiento del fallo del juez.
El fiscal Contreras aseguró que “existen suficiente elementos probatorios” en contra de Portillo, y previó que durante el proceso judicial lograrán “demostrar su responsabilidad en los hechos”.
Según la legislación guatemalteca, el delito de peculado se sanciona como una pena de tres a diez años de prisión, y una multa de 66 a 660 dólares.
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