Fundada en los tiempos cuando a los espíritus no les daba por rondar un viejo sanatorio.

De dichos y otros pienses
por Ricardo Dávila B.
qdDg.
Ser agarrado
El agarrado según nuestro
pueblo, es el avaro. Pero el avaro busca dinero, monedas, plata, oro, piedras preciosas.
Es también codicioso, quisiera
ser el dueño de todo. El avaro
suspira al menor crujido de los
billetes o el tintineo de monedas
de oro.
El agarrado como lo
indicamos, se aferra de tal manera
a sus riquezas, que en un incendio
prefiere quemarse con ellas.
Así que tenemos que la
avaricia siempre es cruel, estrecha, ruin. La codicia es siempre egoísta
y envidiosa.
Ser agarrado, lleva
en su seno estos dos vicios
degradantes.
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