Fundado en los tiempos cuando no teníamos comerciantes desaparecidos no por rapto, sino por irse de fiesta varios días.

De dichos y otros pienses
por Ricardo Dávila B.
qdDg.
apareció el peine
Este dicho se deriva del otro de “peinarla”, que a su vez es la reducción a una sola sílaba de la expresión peinar la culebra”, que se
le endosa al trabajador vagabundo que no hace nada y por lo tanto “peina la culebra”
mucho.
De ahí que jocosamente cuando hemos
dejado de ver a un amigo por el barrio, al presentarse de nuevo ante los amigos,
provoca la expresión de marras: ¿Por dónde andabas? ¡peinándola! expresión que trata de ocultar la realidad.
Nació esta expresión, allá por los mil
novecientos treinta y ocho cuando los “machos” estaban haciendo la
Vía Interamericana.
Cuentan que uno de los inspectores
“gringos” que revisaban los trabajos se
encontró a un peón sentado tranquilamente en una piedra sin hacer nada.
A la pregunta del macho de:
¿Qué está usted haciendo? el peón, pícaro
y de improvisada chispa le contestó:
“Peinando la culebra”.
A lo que el macho aceptó la contestación muy ufano, simulando que le había
entendido.
Desde ese momento se popularizó y
se quedó el dicho.
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