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>>OPINIÓNSan José, Costa Rica, Miércoles 22 de octubre de 2008, 18:06:23.


Editorial

Inoperancia absurda

A propósito de la suscripción de un convenio con el Proyecto de Planificación Urbana de la Gran Área Metropolitana (Prugam), Correos de Costa Rica ha vuelto a poner en el tapete el tema de la incoherencia en las direcciones, como suelen usarse en nuestro país.

No es la primera vez que se advierte este desastroso cuadro, que dificulta la localización exacta y ordenada de las propiedades en Costa Rica.

Ahora bien, lo más grave de todo es que ese problema es fácil de solucionar, pero nuestras instituciones no han sido capaces de poner manos a la obra, para que las correcciones lleguen.

En el pasado, las áreas metropolitanas de San José, Alajuela, Cartago y Heredia tuvieron esquemas ordenados de numeración de calles, avenidas, y propiedades, de manera que era muy sencillo utilizar esos recursos como referencias de ubicación.

Sin embargo, como la moda obliga al desprecio de lo bueno solo por ser viejo –anticuado, dicen algunos- y la pereza se fue estableciendo entre los costarricenses, en lugar de extender el sistema hacia los otros lugares del país, que a la sazón utilizaban referencias en relación con curvas y árboles a las ciudades mencionadas, se fue construyendo el enorme caos que existe en la actualidad, y al que no se le ha querido entrar realmente.

Comencemos porque se le ha querido endosar el diseño de la solución a Correos de Costa Rica, cuando el tema aquí no se limita a la entrega de correspondencia. Es, más bien, un tema nacional, que tiene que ver con hacer posible el que la gente se pueda orientar y encontrar las propiedades cuando lo requiera.

Y decimos que la solución es sencilla porque ya está probada. La misma lógica que se aplicaba aquí está vigente en otros países, y funciona con éxito. En algunos casos, se le agrega a la numeración, como referencia, un código postal, que sirve, allí sí, para que los carteros se ubiquen. Pero no hay que inventar nada.

En enormes ciudades como Nueva York, el asunto funciona. Pasa por asignarle un número o un nombre a cada calle y a cada avenida, y luego, un número a cada propiedad. Pero, indefectiblemente, pasa también por el necesario factor de que la gente conozca y utilice esa nomenclatura. Entonces, lo que se haga solo tendrá sentido si se colocan rótulos, tanto en las calles y avenidas como en las propiedades con los números correspondientes.

Debería ser tan sencillo como que las municipales se encarguen de introducir los rótulos para las calles y las avenidas, y que cada propietario haga lo propio con las construcciones y los predios. Si eso se complementa con la obligatoriedad de introducir, de una vez, la numeración en las nuevas construcciones, se habrá dado el paso decisivo.

Lo último en esa línea es forzar a la gente a utilizar el sistema. Y esto pasa por no entregar correspondencia que no lleve la dirección correctamente anotada, independientemente de quien sea el destinatario, y que los taxistas tampoco le den el servicio a aquellos que no saben su dirección precisa.





 



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