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>>OPINIÓNSan José, Costa Rica, Martes 28 de octubre de 2008, 11:10:15.


Editorial

Previsiones básicas

En el mundo de la economía, la cautela es norma elemental. De manera que son comprensibles las reservas con que las autoridades están manejando lo relativo a los efectos de la crisis financiera de Estados Unidos en nuestro país.

Pero, cada vez es más obvio que ha habido una contracción del crédito, aunque los responsables de las entidades financieras se han cuidado de no reconocerlo y han puesto diversos tonos a sus manifestaciones.

En la acera de enfrente, los principales jerarcas de los bancos privados han terminado casi exigiendo una revisión del Encaje Mínimo Legal, toda vez que los recursos disponibles en el mercado cada vez parecen más reducidos.

La caza de recursos deja la sensación, también, de ser un esfuerzo desesperado por aumentar la rentabilidad, a partir de la utilización de la mayor cantidad de recursos posible.

Y, a la vez, permite inferir que las consecuencias de la crisis ya se han comenzado a sentir aquí.

Está claro que no se trata de causar pánico, pero si las actividades productivas no llegan a tener la continuidad que requieren, se estarán poniendo en juego muchos puestos de trabajo. Y si una política económica no garantiza a quienes hoy tienen un trabajo el poder mantenerlo, como que no tendría mucho sentido.

En esa dirección están apuntando los sectores empresariales, que han sido los que han puesto el tema en el tapete, al haber comenzado a sostener que no hay recursos disponibles para financiar los proyectos que están sobre la mesa.

Y son ellos los que tienen una mayor participación en el mercado, al menos si se excluye al sector público, por el tema de la colocación de bonos.

Por otro lado, la aceptación, al menos parcial de algunas entidades bancarias de la posibilidad de renegociar operaciones de crédito que se pactaron en otras condiciones de mercado, deja ver una preocupación sobre el rumbo que podrían tomar las cosas, pese a que aquí tampoco ha habido un planteamiento claro.

La suma de elementos obliga a revisar la situación, porque si no se toman previsiones, los efectos podrían ser peores.

Ahora bien, este no es un tema que se limite al sector bancario. Los consumidores también tienen una enorme cuota de responsabilidad, pues solo una actitud responsable les permitirá salir adelante.

Deben tomar en cuenta que las tasas de interés están y seguramente seguirán hacia el alza, lo que cambia radicalmente los términos de sus obligaciones crediticias, y obliga a invertir una mayor proporción del ingreso familiar en ellas.

Y cuando se acerca una época en que como la Navidad los costarricenses suelen gastar más, es imperativo que se valore dos veces la situación antes de asumir nuevos compromisos que pueden terminar por hundir las finanzas familiares.

En todo caso, si la crisis no viene fuerte, nada se perderá con prever.





 



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