Fundada en los tiempos cuando solo teníamos chorizo corriente y el el chorizo administrativo y político, y no también el chorizo de pescado.

De dichos y otros pienses
por Ricardo Dávila B.
qdDg.
Con toda la pata
Esta locución nace y tiene sustento
en la historia del automóvil.
Y es que el cambio experimentado
por el hombre a partir de este
medio de locomoción, no es para
ignorarlo.
Pasar del lento caminar de los
bueyes, o del trotar más ligero de
los caballos, no más allá de los
treinta kilómetros por hora,
a los doscientos kilómetros de un
“pura sangre” de carreras, el
vértigo producido es igual a su
cambio de pensamiento.
Meter el acelerador hasta el
fondo, es “meter la pata”
hasta adentro, es sentirse dueño
de la carretera, poderoso,
triunfador, “no se cambia por
nadie”, tal es su satisfacción,
adquirida al constituirse en parte
del motor y su fuerza.
Es así que nace el vocablo
“con toda la pata”, para expresar
que se está satisfecho y lleno de
salud y contento. ¡Pura vida!
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