Fundada en los tiempos cuando solo teníamos chorizo corriente y el el chorizo administrativo y político, y no también el chorizo de pescado.

De dichos y otros pienses
por Ricardo Dávila B.
qdDg.
No almorzar a las diez
Si nos atenemos a las estadísticas
de la población, un noventa por
ciento de las personas mayores de cuarenta años, vinieron del
campo a la ciudad.
Y si comenzamos a valorar cierto
orgullito tonto de este campesino, mezcla de “concho” y pachuco,
encontraremos a un “maicero” con ínfulas de “avivato”estilo Sandrini.
Y ya pasando a revisar las listas
de los delincuentes que pueblan
las cárceles del país, allí los
volveremos a encontrar, producto
de la adaptación al medio que le tocó vivir: Sean los precarios
y cinturones de miseria que le
recibieron cuando llegó con sus
padres por primera vez.
Pues bien, no podía ser de
otra manera: Este campesinito
metido a citadino, inventó el
“yo no almuerzo a las diez”,
para borrarse el lustre de
campirano que le delata todavía.
¿Los conoce usted? ¡Ya lo creo!
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