Logo

Portada
Nacionales
Internacionales
Opinión
Economía
Deportes
Sucesos
Purruja
Abanico
Clasificados



   TIPO DE CAMBIO $
   COMPRA: ¢ 548,68
   VENTA: ¢ 558,32

   NOTICIAS DE
 ULTIMA HORA



>>OPINIÓNSan José, Costa Rica, Sábado 6 de setiembre de 2008, 09:33:57.


La defensa de ideas obsoletas

César Barrantes *

Las marchas “en la defensa de la familia” promovidas por diferentes denominaciones cristianas sorprendieron no solo por los discursos ambiguos sino por tantas personas dispuestas a creerlo.

Seamos francos: al decir “defensa de la familia” los manifestantes quisieron decir en contra de la comunidad gay, aunque juren que no y hablen del amor al prójimo. La discusión de un proyecto de ley para legalizar las uniones civiles crea un vínculo innegable.

La idea de que la homosexualidad es mala procede de la tradición bíblica y no de la evidencia científica, ahora bien ¿es fiable la tradición? Veamos algunos ejemplos que a la luz de nuestro tiempo parecen ilógicos o inaceptables: La Biblia dice que la Tierra no se mueve (1 Crónicas 16:30). Galileo estuvo a punto de hacer una visita no deseada a los aposentos de la Inquisición por defender la idea copernicana de que la Tierra no era el centro del Universo. Hoy todos sabemos quién tenía la razón.

Mucho antes de nuestra era, las escrituras bíblicas dijeron entre otras cosas que los murciélagos son aves (Levítico 11:19, Deuteronomio 14:11, 18) y algunos cuadrúpedos vuelan (Levítico 11:21).  Las mujeres son personas de segunda o tercera categoría a las que se les exige callar en público, agachar la cabeza y ser sumisas al hombre (1 Corintios 11:3-9, Efesios 5:22-24, Génesis 3:16).

La esclavitud es permitida siempre y cuando los amos traten bien a los siervos y estos sean fieles a sus dueños (Efesios 6:5-7, 1 Timoteo 6:1, Tito 2:9).

El prejuicio cristiano sobre la homosexualidad procede de personas y textos antiguos que ignoraban mucho de lo que hoy conocemos: que la homosexualidad no es una enfermedad mental (Asociación Psiquiátrica Estadounidense, 1973), ni que los heterosexuales debamos tener temor a que contagien a nuestros hijos. Es absurdo.

En la diversidad está la riqueza de la humanidad, a la luz de evidencias modernas y del humanismo, ojalá así lo entiendan los diputados y los creyentes tengan la valentía de aceptar que pueden estar equivocados.

* Periodista





 



Miembro de la Sociedad Periodística Extra Ltda.
Diario ExtraLa Prensa LibreCanal 42Radio América