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>>OPINIÓNSan José, Costa Rica, Miércoles 10 de setiembre de 2008, 10:26:38.


Editorial

¿Por encima de todo?

Esta tarde se jugará un partido entre la selección nacional de fútbol y su similar de Haití, en el marco de la cuadrangular que constituye la segunda fase de las eliminatorias para el Mundial de Sudáfrica, en 2010.

Es un partido que no debió programarse. Menos aún en Haití. La realización del juego solo viene a reconfirmar, una vez más, que quienes dirigen el fútbol en el mundo han perdido la perspectiva y creen que su deporte está por ajeno a todo y por encima de todo.

La estela de destrucción y muerte que han dejado los recientes huracanes en un país que como Haití, es ya de por sí el más pobre de América, exige en estos momentos más bien la búsqueda y concreción de programas de apoyo inmediato que ayuden a paliar la difícil situación.

Un partido de fútbol puede servir para muchas cosas. Pero no alcanzará nunca a borrar el dolor de un pueblo sometido tan recientemente a los embates de la naturaleza, como lo ha sido Haití con los huracanes de esta temporada.

La crítica es, en primer lugar, para la Federación Costarricense de Fútbol, cuyos dirigentes salieron muy pronto a advertir que no estaban en condiciones de organizar el juego en tan solo tres días. Ello, cerrando cualquier posibilidad a que se cambiara la sede del partido, con tal de mantenerlo en pie.

Está claro que un juego eliminatorio tiene algunos requerimientos en particulares en materia de seguridad. Pero no han de ser nada del otro mundo. Y menos aún se puede pensar que sea tan difícil organizar un partido contra la selección de Haití, toda vez que no se considera una confrontación de alto riesgo. Si el rival de turno hubiese sido México, por ejemplo, se entenderían las preocupaciones de la dirigencia nacional. Pero en este caso, ha quedado debiendo —como muchas otras veces— en la aplicación del sentido común.

De hecho hemos visto cómo uno de los países que más se envidia por aquí, y al que más se critica por distintos factores casi nunca objetivos, como México, no tuvo reparos en recibir a la selección de Jamaica ante el riesgo que suponía la llegada de los huracanes al Caribe.

Si al final eso implica jugar tres partidos en casa, y luego tres afuera, eso en realidad no tiene importancia. Primero, porque si se quiere asistir a la cita mundialista, se deben ganar los partidos que se programen, independientemente de dónde corresponda jugarlos. De todas formas, solo un equipo será casa en ese o en cualquier otro Mundial.

Y luego, porque aquí está en juego situaciones mucho más importantes que el fútbol, comenzando por la propia vida. Los dirigentes han mostrado una falta de sensibilidad que no se puede siquiera calificar.

La crítica también alcanza aquí a la Federación Internacional de Fútbol Asociación, que rige los destinos de ese deporte en el mundo, porque sus dirigentes también dejaron patente que no tienen ningún respeto por nada, en el tanto sus actividades se puedan desarrollar. Y nunca supieron llamar al orden a una Federación local que como la costarricense, no tuvo siquiera la vergüenza de proponer la suspensión de un partido contra un rival mucho más débil, quizá porque solo se está pensando en sacar los puntos a cualquier costo.





 



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