Fundada en los tiempos cuando no presenciábamos intentos de asesinato a activistas políticos en nuestro país.

De dichos y otros pienses
por Ricardo Dávila B.
qdDg.
Tener un viento encajado
Dícese de aquella persona
que al comer alguna verdura
“coiliquienta”, por ejemplo el repollo o el nabo, producen en su estómago un exceso de gases.
Cuando este fluido seriforme
presiona por liberarse, penetra en
otras partes produciendo un
dolor agudo que denominan
“estaca”.
Ese es ni más ni menos que
el “viento encajado”.
Pero también esta interpretación
sui generis que reproduzco:
“Algunos tienen tal control de
sus intestinos que pueden
ventosear a placer continuamente,
tanto como hasta producir el
efecto de un canto”-
San Agustín. La ciudad de Dios.
413-427.
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