Editorial
Otra vez la falta de tacto
En LA PRENSA LIBRE hemos respaldado plenamente la tesis de que el Gobierno debe gobernar. Y hemos llegado a advertir que los otros actores de la sociedad si bien deben ser tomados en cuenta, no pueden ni deben constituirse en factores de ingobernabilidad.
Ello en una clara referencia al hecho de que el Gobierno no puede estar sometido a un continuo ejercicio de pedir permiso o de buscar consensos para llevar adelante sus programas.
Desde esa perspectiva, se presume que cuando un candidato gana las elecciones, el electorado le está asignando la responsabilidad de llevar adelante un programa de Gobierno que presentó en la campaña.
Pero, entre eso y lo que la actual administración ha convertido en práctica recurrente, hay una gran diferencia. La falta de tacto en el manejo de los asuntos públicos y, peor aún, el poco respeto que exhiben los funcionarios públicos por el resto de los costarricenses, para quienes se supone que trabajan, ha rebasado con creces cualquier límite imaginable.
Ya lo habíamos visto en varios casos. Pero el tema del establecimiento de relaciones con China cada vez lo reafirma más. Esta semana, por ejemplo, tras conocerse el Memorando de Entendimiento entre la República de Costa Rica y la República Popular China para el establecimiento de Relaciones Diplomáticas, ha quedado claro cómo han jugado con los costarricenses varios miembros del Gobierno, hasta incluir al propio presidente Óscar Arias, pero sobre todo, su ministro de Hacienda, Guillermo Zúñiga.
El Poder Ejecutivo está en todo su derecho de decidir con qué países Costa Rica ha de tener relaciones diplomáticas. Pero de allí al engaño, los juegos de palabras y el ocultismo, hay una gran diferencia. Y si al establecer relaciones con un país, se fijan ciertas condiciones con ese país, estas deben ser dadas a conocer. Porque ningún Gobierno que actúe en representación de un pueblo puede ni debe hacerlo a espaldas de ese pueblo.
Cuando tantas veces se pidió información relativa a las negociaciones con China, siempre hubo respuestas que no son ciertas. Está ya el trillado caso del presidente Arias hablando de simples especulaciones seis días después de que se habían firmado las nuevas relaciones con China. Pero también está el ministro Zúñiga hablando, incluso semanas después, de que China estaba apenas valorando invertir en bonos de la deuda costarricense, cuando el compromiso estaba firmado desde el 1º de junio de 2007. Y tenemos al mismo ministro de Hacienda y al titular de Relaciones Exteriores, Buno Stagno, diciendo reiteradamente que no se le pidió dinero a China, cuando sí se le sacaron 130 millones de dólares.
Y todo eso recién se viene a saber ahora. Los funcionarios de la actual administración no entienden un pequeño detalle: en esto no es solo cuestión de si se actúa a favor del país o si se saca provecho personal. Es también cuestión de actuar con respeto y con transparencia para con ese país al que se dice servir. Y en eso, este Gobierno cada vez baja más su nota.
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