Fundada en los tiempos cuando ningún polémico futuro candidato a la Presidencia le pedía renunciar a sus futuros contendientes dos años antes de las elecciones.

De dichos y otros pienses
por Ricardo Dávila B.
qdDg.
LA CORTINA DE HUMO
Cuando se tiene una buena
imagen pública, aunque sea sintética, hay que cuidarla.
Ella tiene un precio en el
mercado mercantilizado de la
política. No en vano los aspirantes
a Zapote, gastan ingentes sumas de dinero en los creadores de ella.
Hablemos claro.
Como es tan gravosa, sólo un loco
o un ambicioso descocado por el
dinero fácil, la vende.
Traigo esto a cuento al
acordarme como cierto pessonaje
con una imagen presidenciable
endiablada, renunció a ella ante un ñatazo con poder en una tarde
memorable y breve.
Cualquiera sin mucha contumacia
y pensando mal, podría acertar.
En aquel entonces este ciudadano
fabricó una “cortina de humo” para salir bien librado, pero su imagen
se esfumó.
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