Editorial
“La única mentira”
“La única mentira es cuando me preguntaron ‘¿es cierto que van a romper con Taiwán?’ y yo dije que no”.
Con esa frase, el presidente de la República, Oscar Arias, pretendió aclarar que no ha dicho al país ninguna mentira en torno al tema de la negociación de bonos con la República Popular China. Quiso dejar claro que solamente una vez le ha mentido al país. Y definió, desde su perspectiva, cuando fue que esa mentira se dio.
La afirmación del primer mandatario se produjo en respuesta a una pregunta directa de la periodista de LA PRENSA LIBRE Karina Alpízar. La misma periodista que el pasado seis de junio de 2007 le hizo a Arias la pregunta sobre si era cierto que se romperían relaciones con Taiwan para establecerlas con China.
Ya en LA PRENSA LIBRE lo teníamos perfectamente claro. Sabíamos que el presidente Arias había mentido en sus declaraciones, porque esa respuesta llegó cerca de las 11 de la mañana. Y ya a las cinco de la tarde, en Casa Presidencial, se estaba cambiando la versión. Pero no hacía falta mucho análisis para entenderlo, porque ciertamente cuando se anunciaron las relaciones con China y el rompimiento con Taiwan, se dijo que todo se había dado el primero de junio; es decir, seis días antes de que Arias dijera que no.
Aquí no se trata, como algunos piensan, de exhibir al presidente. En aquella ocasión, por ejemplo, cuando editorializamos sobre la obvia y hasta burda contradicción de Arias, ocurrida en apenas seis horas, el mismo día, desde Casa Presidencial llovieron las recriminaciones. Estábamos poniendo, según ellos, al presidente Arias como un mentiroso. Nunca lo hicimos. Solo nos atuvimos a contraponer sus propias manifestaciones. Y ahora, viene el mismo mandatario a confirmar aquello.
Esa confirmación repetimos- no debe usarse para exhibir a nadie. Pero sí establece un precedente muy grave para la institucionalidad del país. Estamos frente al hecho real de que el Gobierno no entiende la diferencia entre ocultar alguna información y mentir respecto de ella. Y ojo que ocultar información debe ser, en el mejor de los casos, un recurso temporal por razones estrictamente justificadas, que no nos parece que se hubiesen dado en esta ocasión, porque lo más inteligente hubiese sido programar todas las comunicaciones oficiales para el propio día de la firma del ya tristemente famoso Memorando de Entendimiento entre la República de Costa Rica y la República Popular China para el establecimiento de Relaciones Diplomáticas.
Y, lo más importante que el Gobierno no tomó en cuenta: bajo el supuesto de que concurran los elementos indispensables para postergar un anuncio, si la información comienza a circular, solo puede ser confirmada. NO cabe ninguna otra posibilidad, porque cualquier otra lleva a lo que llegó Arias.
Por cierto, aunque el Presidente diga que esa ha sido la única mentira en todo esto, lo cierto del caso es que constituye un innecesario e inmerecido irrespeto a todos los costarricenses, a quienes se nos dejó en segundo plazo para anteponer los intereses de un régimen comunista.
|