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Diálogo comenzará hoy mientras se mantiene cerco en Santa Cruz
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El presidente de Bolivia, Evo Morales (c), selló un pacto con los líderes sindicales y movimientos sociales del país para que
encabecen, según dijo, “las luchas” contra los grupos oligárquicos, de terratenientes y los “pro yanquis” del país. (Foto: EFE)
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La Paz (EFE).- El Gobierno de Bolivia y sus opositores iniciarán este jueves en Cochabamba (centro) el proceso de diálogo sobre la crisis del país, ya que problemas logísticos han impedido adelantarlo este miércoles como propuso el presidente Evo Morales.
La apertura del diálogo para pacificar Bolivia, convulsionada por los conflictos de las últimas semanas, se produce cuando el departamento norteño de Pando llega a su quinto día en estado de sitio y con su prefecto (gobernador), Leopoldo Fernández, confinado tras su detención en un lugar aún no aclarado.
Además y a pesar del preacuerdo político alcanzado en Bolivia, los seguidores de Morales mantienen un cerco sobre la ciudad de Santa Cruz, para que se devuelvan las instituciones estatales, tomadas por los autonomistas, y para exigir la renuncia de su prefecto, el opositor Rubén Costas.
El presidente Evo Morales decidió de forma sorpresiva, llamar a los prefectos de Santa Cruz, Beni, Tarija y Chuquisaca para comenzar el diálogo este miércoles, pero problemas logísticos impidieron adelantar el encuentro, que se iniciará mañana en Cochabamba. En sus primeras declaraciones, luego del preacuerdo alcanzado el martes, Morales vertió algunas críticas contra sus opositores y, sobre todo, contra la Iglesia Católica, una de las instituciones que actuará como facilitadora del diálogo.
“Lamento mucho que el cardenal (...) defienda a la gente que defiende los intereses del Imperio y no al pueblo”, aseguró Morales en su discurso, en el que también pidió que las iglesias Metodista y Evangélica se incorporen a la mediación.
El presidente también introdujo cambios sobre la metodología de trabajo fijada en el preacuerdo y propuso negociar a tiempo completo, a puerta cerrada y sin parar hasta que se concreten los pactos definitivos para no prolongar durante un mes o más las conversaciones, como sugiere el texto.
Delegados internacionales
Además de Morales y los prefectos de Santa Cruz, Beni, Tarija y Chuquisaca, llegarán a Cochabamba los delegados de los organismos internacionales y entidades que actuarán como testigos del proceso de diálogo.
Entre ellos figuran la Iglesia Católica, la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), Naciones Unidas, la Unión Europea y la Organización de Estados Americanos (OEA), en este caso representada al más alto nivel por su secretario general, José Miguel Insulza.
Santa Cruz
Mientras se concreta el diálogo, las bases de Morales siguen movilizadas, en el departamento de Santa Cruz, para cercar su capital.
Unos 5 mil campesinos bloquean el puente sobre el río Yapacaní, a cien kilómetros al norte de la ciudad de Santa Cruz, y no permiten el paso de vehículos desde 15 kilómetros al norte y otros tantos al sur.
Estos “marchistas”, como se definen ellos mismos, piden la devolución de las instituciones estatales, tomadas por los autonomistas, en Santa Cruz y han añadido una nueva reivindicación: la renuncia inmediata e irrevocable del prefecto regional, el opositor Rubén Costas.
El presidente selló un pacto con los líderes sindicales y movimientos sociales para que encabecen “las luchas” contra los grupos oligárquicos, terratenientes y “pro yanquis” del país.
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