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>>OPINIÓNSan José, Costa Rica, Miércoles 29 de abril de 2009, 10:14:44.


Editorial

Solución apenas a medias

La crisis de los precios internacionales de los granos básicos, primero, y luego, la crisis financiera que se extendió a todo el ámbito económico internacional, se conjugaron para forzar al Gobierno a volver la mirada sobre la producción agrícola nacional.

Sin embargo, apenas al cabo de unos meses, el saldo en la acción del Ejecutivo y las instituciones públicas del sector se enmarca dentro de un enorme signo de interrogación.

La decisión de incentivar la producción local contrastó, en su momento, con las teorías económicas que establecían que era mejor dejar esa tarea a agricultores de otros países, toda vez que serían más eficientes que los nuestros. Esa fue la base de los programas económicos impuestos a partir de la segunda mitad de las década de los 80. Pero aquella estructura se derrumbó de a poquitos una vez que los precios comenzaron a subir sin ninguna justificación.

Y el cambio en la política demostró, rápidamente, que el país está en condiciones de producir los granos básicos que requiere para su consumo, y hasta podría exportar algún excedente, si se siguen prácticas apropiadas. No hay duda que el clima y la tierra son dos de los mejores elementos en defensa de esa tesis.

El problema está en que los programas asignados al Instituto de Desarrollo Agrario (IDA) se tardaron en cuanto al banderazo de salida, y eso luego se reflejó en los niveles de producción.

Además, quienes finalmente pudieron retomar las siembras, especialmente de frijoles, hoy están a la espera de que los industriales o el mismo Gobierno se apiaden de ellos, y les abran opciones claras y oportunas de comercialización.

La respuesta no ha sido la óptima, y esto incide en que, ni los consumidores han podido beneficiarse, ni los productores han logrado la ansiada recuperación económica.

El otro tema alrededor de todo esto es que quedó en evidencia que se lanzaron los programas de siembra, sin definir criterios sobre cómo se manejaría la comercialización. Y sería sencillo si se pensara en que haya una competencia abierta en el mercado. El problema, sin embargo, se centra en las distorsiones existentes en ese mismo mercado, que hacen imposible de momento transacciones transparentes.

Allí, el Gobierno de nuevo ha fallado, pues no ha encontrado salidas oportunas a ese dilema, y los productores, de nuevo, han debido esperar.

Cuando se revisa lo actuado en torno a la crisis económicas de los últimos meses, queda también esa sensación de que no se actuó con prontitud, pese al anuncio del denominado Plan Escudo, que resultó en una suma de acciones la mayoría de las cuales no eran nuevas, pero que no se habían echado a andar. Y hoy, aún, quedan pendientes en ese campo, porque la burocracia del sector público no ha permitido una respuesta al nivel de las exigencias de la situación del país. Así, todavía no hay un acuerdo nacional sobre cómo enfrentar la crisis, porque todos los sectores se quejan de que el Gobierno no ha escuchado sus planteamientos.





 



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