• En Liberia
Empresa Sábila Industrial despide 160 trabajadores
Johnny Méndez
plibre@prensalibre.co.cr
Foto: J. Méndez, corresponsal
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Marvín Alpízar, representante de la Defensoría de los Habitantes, comentó que le dolía el despido de las 160 personas y que las autoridades deberían de intervenir para que les paguen.
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Ciento sesenta trabajadores de la empresa Sábila Industrial fueron despedidos sin remuneración, lo cual consideraron como un atropello económico a sus derechos laborales, e indicaron que la empresa les adeuda hasta dos semanas de salario.
Los afectados son trabajadores de la finca, de la planta y de la parte administrativa, los cuales, acudieron a las oficinas del Ministerio de Trabajo y de Justicia liberiana para reclamar sus derechos y también a la oficina regional de la Defensoría de los Habitantes, para denunciar la falta de liquidación por parte de la empresa.
La empresa Sábila Industrial está ubicada a cuatro kilómetros al sur de la entrada principal de la Ciudad Blanca, carretera Interamericana, en una zona franca.
Es de capital norteamericano y produce y comercializa la hoja de sábila, producto “marpol”, que se exporta a Estados Unidos como materia prima para cosméticos y bebidas.
Marvin Alpízar, coordinador de la sede Regional Chorotega de la Defensoría de los Habitantes, expresó que ya los afectados habían acudido al Ministerio de Trabajo para reclamar su liquidación y aparentemente no recibieron apoyo de la entidad.
“Vamos a pedirle explicaciones para ver cuáles son sus limitaciones, en qué es lo que pueden ayudar para apoyar a estos trabajadores.
“A los empleados les indicamos acudir ante Procomer (Promotora de Comercio Exterior), para buscar solución y que por lo menos les paguen sus derechos laborales”, acotó Alpízar.
Mireya Hernández Calvo, quien tiene 15 años de laborar en la empresa, adujo: “Nos quedaron debiendo dos semanas de salario; estamos sin trabajo y salimos fregados de los hombros y brazos; somos adultos y esta condición nos afecta para otras labores; lo único que nos dijeron es que la casa matriz no tenía con qué pagarnos.
Glenda Abarca Navarro, vecina del Jícaro y con seis hijos, aseveró: “Yo trabaje como miscelánea durante muchos años y fuimos despedidos. Nos tenían engañados y lo peor de todo es que no nos dieron la plata, pegándonos una patada”.
Sergio Hernández Baldioceda añadió: “fuimos despedidos 160 trabajadores, personal de finca, planta y administrativos; nuestro abogado de la Universidad de Costa Rica nos lleva el caso, yo laboré en esta empresa por 15 años”.
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