Editorial
Selección y crisis
Mañana, la Selección Nacional de fútbol inicia la fase final eliminatoria rumbo al Mundial de Sudáfrica, que tendrá lugar el próximo año. En diez partidos se sabrá si el equipo tricolor estará o no en su tercera justa mundialista consecutiva, después que debió esperar hasta 1990 para llegar por primera vez a una cita de ese nivel.
En esta oportunidad, la eliminatoria no podía darse en momentos más determinantes. El marco de la crisis internacional, cuyos efectos ya se comienzan a sentir con fuerza en el país, constituye una suma de condimentos particulares en torno a la ronda de clasificación.
De repente muchos, especialmente aquellos a los que no les gusta el fútbol, pueden pensar que no hay ninguna relación entre ambas cosas, y que es hasta ridículo el solo hecho de plantearlo.
Pero, siempre hemos planteado aquí esa peculiar situación del fútbol, que es una suma de actividad deportiva, actividad económica y comercial, y actividad social, y esta es la perspectiva que le da sentido a la preocupación por el impacto que pueda tener la eliminatoria en momentos de crisis.
En primer lugar, el fútbol es un factor de distracción para millones de personas en este país, entre los cuales una mayoría en realidad no busca otras formas de diversión, o las usan apenas como complementos de esta. La movilización de masas que se suele dar en torno al fútbol obliga necesariamente a entender que tiene un rol fundamental en el estado anímico y emocional de muchas personas.
Si eso es adecuado o no, es otra discusión. Posiblemente muchos pensarán que no, pero el caso es que así se dan las cosas.
En segundo lugar, es evidente que muchas personas van a acompañar a la Selección Nacional de fútbol tanto en sus partidos aquí en Costa Rica como fuera del país. Y eso supone una buena inversión, máxime en tiempos de limitaciones y estrecheces. De allí que la frustración podría ser mayor si al equipo le va mal.
Estos son factores que los mismos jugadores y el cuerpo técnico no pueden pasar por alto. Porque aunque a final de cuentas sea cierto que si se va o no al Mundial el país seguirá adelante, mucho se puede marcar a partir de una clasificación.
La misma actividad publicitaria y la dinámica comercial que se establece a partir de la Selección del principal deporte en el país ha mermado en los últimos meses, y eso es reflejo de la crisis. La inversión se ha limitado de manera directa a los patrocinios, sin ese efecto multiplicador que suele darse en torno a las participaciones de la selección. De hecho, el ambiente, a un día del arranque de la hexagonal final, no se asemeja en nada al de otros tiempos, en los cuáles se desataba una euforia abrumadora en torno a la Selección.
Por eso, jugadores, cuerpos técnico y dirigentes del fútbol nacional deben entender y asimilar las implicaciones del reto que tienen de frente.
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