Editorial
La victoria de Chávez
En los últimos 10 años, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ha dominado la escena política de su país.
Logró un sorprendente apoyo mayoritario para llegar a la primera magistratura en las elecciones de diciembre de 1998, y desde entonces, no ha soltado el poder.
En el camino, ha consolidado una nueva Constitución Política, al tiempo que ha ubicado en puestos clave en todas las entidades públicas sea por vía de elección o de nombramiento directo a gente cercana a él, lo que le ha dado un completo dominio de todo el ámbito político venezolano.
En torno a Chávez, la oposición ha cometido muchos errores estratégicos, como cuando pretendió derrocarlo disfrazando aquel acto de renuncia, y designando a un empresario como presidente, trama que se cayó después de pocos días por tratarse de una situación insostenible.
El pasado domingo, Chávez volvió a salir airoso de una contienda electoral, que esta vez tuvo la particularidad de mostrar una oposición más coordinada. Y eso, hay que tomarlo en cuenta, porque implica que sigue teniendo una ventaja importante en su poder de convocatoria, y que sectores que suman mucho a la hora de votar, le mantienen el apoyo.
Si bien la oposición se acercó bastante en comparación con otros procesos previos, y después de haber arrebatado al chavismo posiciones de privilegio en algunos estados importantes, no le
alcanzó. Y es que en el pasado cometieron el error de no participar en procesos electorales para elegir diputados y hasta se quedaron fuera del proceso para la Asamblea Constituyente.
Las diferencias internas también han sido importantes, toda vez no todos los sectores que se oponen a Chávez representan o defienden los mismos ideales. Eso lleva a disputas continuas por las cuotas de poder. Y la consecuencia de eso ha sido que en los continuos procesos electorales a que han acudido los venezolanos, no hayan repetido figuras importantes en la dirección de esa oposición.
Pareciera que se piensa que uno sola elección desgasta suficiente como para no volver, a pesar de que Chávez demuestra todos los días justo lo contrario. Así, en Venezuela parece difícil que haya cambios. Y no solo eso: Chávez se fortalece a partir de las debilidades de sus opositores, que han ido construyendo como plataforma única el objetivo de sacarlo del poder. Y eso sí que no puede ser todo en política. Porque antes que retirar a uno, lo fundamental es proponer. El electorado debe saber para qué se quiere el poder, máxime si quien lo pretende no hizo buen uso de él en el pasado.
Ahora, después del domingo, se ha abierto un capítulo tan interesante como peligroso en Venezuela, donde la oposición podría terminar desapareciendo, o volviendo a las medidas de hecho como única opción para superar a Chávez., la democracia no juega.
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