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>>OPINIÓNSan José, Costa Rica, Martes 17 de febrero de 2009, 14:56:49.


Singapur y la educación pública costarricense

Gerardo Barboza
www.englishincostarica.org

Fareed Zakaria, en la edición del 9 de enero de 2006 de la revista Newsweek, publicó el artículo “We all have a lot to learn”. Zakaria comparte con sus lectores, entre varios aspectos, la entrevista que éste realizó al ex ministro de Educación Pública de Singapur, Tharman Shanmugaratnam, acerca del sistema educativo de aquel país.

Extractos del artículo son: “Pregunté al ministro sobre cómo se explica el hecho de que aunque los estudiantes en Singapur obtienen resultados brillantes en esos exámenes (ciencias y matemáticas), cuando se mira a esos mismos estudiantes diez o veinte años después, pocos son exitosos. Singapur posee pocos científicos, empresarios, inventores, ejecutivos de negocios o académicos de renombre internacional. Los niños estadounidenses, por el contrario, presentan resultados poco alentadores en cuarto y octavo, pero al parecer, más adelante en sus vidas y en el mundo real, son más exitosos. ¿Por qué?”.

Continúa Zakaria con la respuesta del ministro: “Ambos tenemos meritocracias… La de ustedes es una meritocracia del talento, la nuestra es una meritocracia de exámenes. Hay algunas partes del intelecto que no podemos evaluar bien –como la creatividad, la curiosidad, el sentido de aventura, la ambición. En su mayoría, los Estados Unidos de América tiene una cultura de aprendizaje que reta la sabiduría convencional…”.

Escribe además Zakaria que “un amigo singapurense, en los Estados Unidos, recientemente llevó a sus hijos de regreso a Singapur y los matriculó en las escuelas más anunciadas de su país de origen. El describió la diferencia. ‘En la escuela estadounidense, cuando mi hijo hablaba, era aplaudido y motivado. En Singapur, es más bien visto como agresivo y extraño. La cultura de hacer del aprendizaje algo para amar y dedicarse con gusto está totalmente ausente. Aquí es todo un trabajo. Trabajar duro, memorizar y salir bien en exámenes’. El sacó a su hijo del sistema público y lo matriculó en el privado, al estilo estadounidense”.

Los críticos de la educación pública singapurense, incluidos los padres de familia, manifiestan que el sistema educativo es demasiado “especializado, rígido y elitista”. A menudo, las críticas señalan que existe poco énfasis en pensamiento crítico y que los resultados en las competencias internacionales solo demuestran la capacidad memorística de los estudiantes, preparados solamente para ese tipo de competiciones.

Evidencia –de la vasta cantidad que existe– sobre los problemas en el sistema educativo de ese país asiático, es el testimonio del singapurense Eric Chen en “My Opinion on the Problems of the Singapore Education System”, que contrasta, desde luego, con la publicidad oficial.

Como diría Fareed Zakaria “Todos tenemos mucho por aprender”. Pero, para el caso de Costa Rica, no solo se debe aprender aquello que al actual gobierno le convenga.

La PRENSA LIBRE del 6 de diciembre de 2008, en “País intercambiaría personal educativo con Singapur”, citó al actual Ministro de Relaciones Exteriores –¿especialista en educación?–, quien señaló las ventajas sobre la “posibilidad de intercambiar personal técnico y administrativo con Singapur en materia de Educación” y que la educación pública en ese país “tiene una tasa de deserción bajísima…del 0,4 por ciento”.

Lo que no indicó el Ministro fue, por ejemplo, que en el año 2000, el Parlamento de Singapur aprobó la Ley sobre Educación Obligatoria para niños en edad escolar, y en la que se considera como delito el hecho de que los padres no matriculen a sus hijos en la escuela y que no aseguren su asistencia regular a ésta. ¿Cómo no lograr así una tasa del 0,4%?
En Costa Rica, pretenden bajar la tasa de deserción estudiantil con espejismos como “si hacemos como en Singapur, nos desarrollamos”, y con el más reciente absurdo: una “investigación educativa” que acabó con un “sinsentido” evaluativo y dio inicio a otro, en el que se imitó a Colombia en aquello que les interesaba, descartando lo indicado por el distinguido autor José Vallejo Osorio, al referirse a la promoción automática decretada en aquel país: “Para que Colombia no avance en la condición de país de analfabetas funcionales”. ¿Será que en Costa Rica las mil luminarias de un barco a la deriva, marineros que resultaron ser más bien de agua dulce, buscan a como haya lugar crear una sociedad costarricense de analfabetas funcionales?
Y si de copiar a Singapur se trata ¿por qué entonces no reducir la deserción estudiantil en Costa Rica, pero no castigando penalmente a la población que han empobrecido, sino más bien a los “conocedores” que toman las decisiones en materia educativa a golpe de tambor? Los efectos serían similares a lo único positivo resultante de la incoherente Ley de Tránsito al haberse reducido, so pena de cárcel, la cantidad de conductores ebrios al volante. Al menos en el Ministerio de Educación Pública (MEP) lo pensarían dos veces antes de utilizar fondos públicos en planes de estudio y políticas educativas infundadas.

Distintas interrogantes surgen sobre la nueva “gran iniciativa singapurense” que el gobierno y los mil pensantes ofrecen a Costa Rica. Una de ellas –parafraseando al ex ministro Shanmugaratnam– es: ¿cuál es la “meritocracia” que se pretende para la educación costarricense y con base en qué?
No obstante, en tanto “piensan” cómo responder –si es que responden de manera fundada– a todas luces la “meritocracia” ha sido, es y será la de mantener el negocio de los exámenes conductistas nacionales y aquellos dizque con validez internacional, perpetuando una educación pública mediocre, acientíficamente “sustentada”.





 



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