• Ni en Estados Unidos, ni en Costa Rica
Economistas afirman que planes de Obama no generarán efectos positivos en un corto plazo
• Aseguran que podría generar un repunte en las exportaciones y beneficios en algunos sectores específicos reprimidos, pero no en la IED
Tatiana Gutiérrez/María Siu Lanzas
plibre@prensalibre.co.cr
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El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció el segundo plan para resolver la crisis, pero éste va enfocado hacia el sector inmobiliario.
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Los anuncios realizados por el presidente de Estados Unidos Barack Obama para minimizar la recesión económica: plan estímulo de $787 mil millones y otro para enfrentar la crisis hipotecaria de $75.000 millones, no tendrán un efecto inmediato de recuperación ni en esa nación, ni en Costa Rica, según lo confirmaron algunos economistas y consultores internacionales entrevistados por LA PRENSA LIBRE.
Sin embargo, sí reconocieron que podría haber efectos de largo plazo, sobre todo en algunos sectores que han estado sumamente deprimidos, menos en turismo y en la atracción de inversión extranjera directa.
Según el economista Óswald Céspedes, una crisis de esta magnitud no será resuelta ni con el proyecto que había presentado en antaño el ex presidente de Estados Unidos, George W. Bush, ni con los nuevos de Barack Obama, ya que “es un problema global que está afectando a las grandes potencias del mundo (China, Japón y Europa) y por supuesto a todas las naciones en vías en desarrollo, las cuales, estamos subidas en el vagón que está manejando esta gran máquina (EEUU)”.
Agregó que los planes no funcionarán, debido a que aunque la gente tenga un poco más de dinero no está dispuesta a gastar y aunque los bancos tengan más liquidez no van a prestar a menos de que estén completamente seguros que las personas van a poder pagarles, por lo que, “hay una trampa de liquidez”.
Argumentó que es muy posible que el flujo de caja de los bancos aumente pero que cuando hay una expectativa generalizada de recesión es difícil de romper y que mientras esto se dé es muy difícil que se produzca una reactivación de la economía.
Sectores ganadores y perdedores
Céspedes dijo que algunos sectores que están deprimidos podrían verse beneficiados, pero que no creía que el turismo pudiera ser uno de ellos, debido a que los estadounidenses están prefiriendo quedarse en sus casas antes de gastar sus reservas en viajes.
Además, comentó que aunque podría haber en un largo plazo un repunte en las exportaciones, no espera efectos positivos ni en turismo, ni en inversión extranjera directa, que aunque se esperaba que bajara más en el 2008 no lo hizo y sí podría tener una caída en el 2009.
Una posición muy parecida fue expresada por el economista de la Universidad Nacional (UNA), Carlos Arguedas, quien dijo que algunos productos tradicionales y médicos podrían tener un repunte, debido a que el plan de estímulo de Obama establece que muchas personas que salieron del mercado laboral vuelvan a él y esto dinamizaría el consumo.
La analista de INS Valores, Carmen Monge, manifestó que hay algunas industrias que podrían reactivarse como producción de manufacturas, textiles, dispositivos para computadora e insumos para tecnología inalámbrica.
“Siempre va a haber un impacto positivo porque Estados Unidos es nuestro principal socio comercial”, indicó.
“Lo que se da es un encadenamiento. Creemos que es un plan bastante sólido, es posible que se active la economía estadounidense y demanden más productos, aunque el nivel de consumo no llegará a niveles tan altos como se tenían”, señaló Monge.
Según ella, el incentivo al sector hipotecario da confianza al sistema financiero y a las empresas para que produzcan.
En el INS Valores consideran que el efecto del plan podría sentirse en Costa Rica dentro de varios meses y que aún no se puede hablar de una recesión local.
¡Apagar un incendio!
El economista en Jefe del Grupo Interbolsa, Isaac Castro, manifestó que bajo su criterio el plan viene a apagar un incendio. “La capacidad de estimular la economía sigue siendo baja, aún con la aprobación del plan no veremos la reactivación económica en el corto plazo”, comentó.
Castro dijo que con todo y el plan, Costa Rica va a dejar de exportar, pues el consumo no aumentará de una forma tan rápida, como algunos piensan.
“Esto es una medicina para que el paciente reviva, pero no es la cura completa”, agregó.
Para Castro hay que tomar en cuenta que mucho del plan va dirigido a reactivar el consumo público interno de los Estados Unidos.
“En ese sentido, la única forma de beneficiar a constructoras costarricenses sería que estas concursen para participar en los proyectos a desarrollar en el país del norte”, destacó.
En cuanto a la generación de liquidez, Castro enfatizó en que hay que recordar que una buena parte de la población estadounidense necesita el dinero para atender sus obligaciones hipotecarias.
Por su parte, el economista y ex presidente del Banco Central de Costa Rica, Eduardo Lizano, comentó que el efecto del plan sobre el país va a depender de cuán positivo sea en los Estados Unidos.
“Si producimos lo que ellos necesitan, nos vamos a ver beneficiados. La recuperación también es un juego de dominó”, dijo Lizano.
Otro aspecto a tomar en cuenta, según el economista, es que si se incentiva la construcción va a haber una mayor demanda de materiales, maquinaria y de trabajadores.
Lizano recordó que al haber empleo aumenta la demanda de bienes de consumo, lo que a su vez exige un incremento en la necesidad de materias primas y eso es favorable para las economías latinoamericanas.
A pesar de todo, el ex presidente del Banco Central piensa que el crecimiento económico costarricense se ubicaría por debajo del 2,2% proyectado por el ente emisor, dado que es difícil que haya sectores que crezcan en el orden del 4% ó 5%.
Los economistas concuerdan en que el reducir los impuestos en los Estados Unidos más bien podría ser una medida perjudicial para Costa Rica en términos de atraer inversión extranjera, pues para los empresarios podría ser menos costoso expandirse en el país del norte, a pesar de las exoneraciones existentes en nuestro país.
Hay comparación con el Plan Escudo de Arias
Carlos Loría, economista y consultor internacional, destacó que aunque hay sectores escépticos, él consideraba que era la medida correcta ya que al estimular la demanda se puede mover la economía.
Aseguró que existía un punto de comparación entre las ideas planteadas por Obama y el Plan Escudo, impulsado por el presidente de la República, Óscar Arias Sánchez, pues ambos pretenden aumentar el empleo y se cobijan bajo el mismo principio dando atención a los sectores más afectados.
“Aunque en el caso de Costa Rica no existe capacidad de inyectar a la economía tantos recursos se está tratando de ayudar a la clase media y productiva, generando más empleo”, destacó.
Entre paréntesis
El Plan de Estímulo Económico de Obama contempla $787 mil millones distribuidos en $286 mil millones en reducciones fiscales. Más de $20 mil millones irán a reducciones de impuestos de las empresas y ayuda por $43 millones a personas afectadas por la crisis. Asimismo, los planes de financiación de viviendas para familias pobres de Estados Unidos recibirán cerca de $10 mil millones.
Plan ayudará a nueve millones de personas a paliar crisis inmobiliaria
Washington (EFE).- El presidente de EE.UU., Barack Obama, presentó un plan, dotado con $75 mil millones, para ayudar a nueve millones de propietarios de viviendas amenazados por la crisis hipotecaria.
Se destinaría a ayudar a entre tres y cuatro millones de personas que, debido a la recesión, tienen problemas para pagar sus cuotas de la hipoteca cada mes, pero no pueden vender la casa porque se ha desvalorizado.
Además, el Tesoro de EE.UU. doblará el importe de las ayudas a las entidades hipotecarias semiestatales Freddie Mac y Fannie Mae, de 100.000 a 200.000 millones de dólares, para “garantizar la fortaleza y la seguridad del mercado hipotecario y para ayudar a mantener la asequibilidad de las hipotecas”.
Ambas entidades quedaron prácticamente nacionalizadas el año pasado para evitar su bancarrota a raíz de la crisis financiera. Entre las dos sustentan más del 40 por ciento de los créditos para vivienda en EE.UU.
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