Editorial
Este tema ya cansa
Otra vez. La Contraloría General de la República le puso freno al proceso de sustitución del gestor interesado en el Aeropuerto Internacional Juan Santamaría.
El problema es simple: Alterra se va porque no tiene dinero para terminar las obras que debió completar hace cinco años en las instalaciones de la principal terminal aérea del país. Y se pretende que asuma su contrato una empresa llamada Houston Airport Sistem (HAS), que si bien tiene mucha experiencia en el manejo de aeropuertos, no tiene dinero para encarar el reto que se le vendría aquí.
Al menos desde aquí, se puede comprender de manera sencilla. Pese a ello, a lo largo de dos administraciones, no ha sido posible que las autoridades terminen de convencerse de que por esta vía no se está avanzando.
Y hay varios elementos delicados en todo esto. En primer lugar, el Gobierno se sigue haciendo de la vista gorda ante el incumplimiento de contrato en que, evidentemente, ha incurrido Alterra.
En segundo lugar, se le admite a esa firma la posibilidad de ceder el contrato, cosa que solo debería intentarse en caso de que estuviese al día en sus compromisos. Porque, de hecho, ha seguido percibiendo ingresos por el uso del aeropuerto.
Para más: se insiste en que la modernización del aeropuerto debe hacerse por medio de la figura de la gestión interesada, cuando ha quedado muy claro que ha resultado un fracaso. Y mientras tanto, los costos de las obras se siguen incrementando. Entre quienes siguen defendiendo el criterio de que esa debe ser la vía, nadie se ha tomado la molestia de cuantificar que se sepa- cuánto ha perdido el país por los atrasos en las obras ni por los beneficios que sigue obteniendo Alterra mientras no cumple.
En ese contexto, pareciera entonces que es falso lo que a lo largo de esta administración la anterior viceministra de Transportes, Viviana Martín premiada ahora con el Ministerio de Justicia- venía repitiendo: que el Consejo Técnico de Aviación Civil (Cetac) está en condiciones de asumir la administración del aeropuerto. De hecho, en una oportunidad se dejó decir que tenía recursos propios como para terminar las obras. Y, si es así, ¿por qué no se asumen las obras?
Muchas veces se dice que el subdesarrollo es un problema de mentalidad. Lo que ha ocurrido con la ampliación y modernización de la terminal aérea es solo una reafirmación de esa teoría, porque ha quedado claro que nuestras autoridades, en esta y en la anterior administración, no tienen confianza en que pueda haber otras salidas.
Es urgente que se cambie esa mentalidad.
Porque de lo contrario, el problema se va a hacer mayor, y se puede salir de las manos. El país requiere ya las mejoras en el aeropuerto, y a estas alturas, más bien, se debería estar discutiendo otros proyectos que complementaran este, en lugar de estar atrapados en un laberinto en torno al Contrato de Gestión Interesada, en el que pareciera que ya hace mucho el gestor dejó de tener interés. Pero, es urgente, y no se le debe dar más largas a este asunto.
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