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>>OPINIÓNSan José, Costa Rica, Sábado 28 de febrero de 2009, 10:05:07.


Editorial

Alternativa malograda

La ampliación de la ruta San José-San Ramón, el Tren Eléctrico Metropolitano, la ampliación del aeropuerto Daniel Oduber, la concesión de los muelles del Caribe, la ampliación de la ruta San José-Cartago, la rehabilitación del sistema ferroviario, el Megapuerto del Atlántico, el Tren Interoceánico Continental…
Todas obras de infraestructura que le serían de enorme beneficio al país, por la generación de empleo, por la apertura de espacios que favorezcan un incremento en la producción, por los efectos favorables en los costos de producción… Por tantas razones que se pueden seguir contando.

Pero, todas obras varadas en diferentes niveles, debido a que el Consejo Nacional de Concesiones (CNC) no ha encontrado los mecanismos para echarlos a andar.

Del tema de concesiones se ha venido hablando en los últimos 19 años en el país. Y sin embargo –lo hemos apuntado muchas veces- solo dos proyectos han sido llevados a ese esquema, y de ellos, uno –el del aeropuerto internacional Juan Santamaría- está varado desde hace años.

La Contraloría General de la República acaba de apuntar en un estudio sobre estos casos, que hay una marcada ineficiencia en la forma en que trabaja el CNC, al grado que, de estos, “los tres proyectos incorporados dentro de las metas a lograr por el CNC –en el período 2006-2010- mostraron un porcentaje de avance nulo, debido a que las obras no se habían iniciado”.

En ese párrafo se resume la esencia del problema. Y eso ha pasado después que se le apostó con fuerza a la concesión de obra pública como recurso para sacar adelante los grandes proyectos de infraestructura que por años no se habían podido desarrollar.

En algunos casos, la situación deviene de un exceso de reglamentación, aspecto que no ha sido sometido a revisión por ninguna de las administraciones que han pasado en estos casi 20 años.

Pero, en otros casos, es consecuencia de que los proyectos no han sido suficientemente atractivos para llamar la atención de empresas serias. De hecho, los mayores fiascos en materia de concesiones se han dado por la llegada de empresas que no tienen ni han podido conseguir capital para llevar adelante las obras.

Desde ese punto de vista, está claro que entre la situación actual y la que llegó a tener el Gobierno por la falta de recursos para desarrollar obras, no hay mucha diferencia.

La historia reciente demuestra y deja en evidencia que si el país pretende depender de los mecanismos de concesión de obra pública para salir adelante, la postración y la parálisis seguirán siendo la norma. Y sin embargo, no ha surgido entre las autoridades competentes ninguna propuesta alternativa.

Lo más grave es que hay en lista otros proyectos que en algún momento también se plantearon para posibles procesos de concesión, como la nueva radial entre San José y Heredia, pero en este momento ni siquiera aparecen en papel.





 



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